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Semillas de Amistad

Se dice, que si plantas
una semilla de amistad,
recogerás un ramo de felicidad.

No siempre es así, a veces…
por muchas semillas qué
vayas plantando, no todas nacen y…
la vida no te devuelve amigos,
si no, desesperanzas que hunden
y tan solo te quedas, a la mitad
del camino… con conocidas amistades
y, eso te deja con el descoloque anidado.

En ocasiones, lo único que te llevarás
son, incomprensiones a manos llenas.

La prima del verano, disuelve en su época
muchas amistades… lo cual es una pena…
será, qué su alterado centrismo
da oportunidades al revés,
de lo qué pudiera representar…
la sangre se altera más de lo normal,
y surgen diferencias más qué abiertas
qué luego, nunca llegarán a nada
por qué… las palabras marcan
más qué unen, y todo es sabido
qué segundas o terceras partes,
descalificadas se quedan.

Se marchitan amores y amistades,
las incomprensiones mutuas
no reviven sentimientos,
más bien… los entierran
bajo resquemores
que temores tienen y no sanan.

Los sentimientos hundidos se resquebrajan
con mucha más facilidad, y no perdonan
aún teniendo esa intención…
qué nunca muestran a la otra persona,
por lo que, si hay roturas
habrá separaciones de por medio.

Palencia, a lunes 20 mayo 2019.
Poema n.31/2M19
©Mía Pemán

Fecha: 21 mayo, 2019 Autor/a: Mia Pemán

Publicada en Guarida Letras el: 21 mayo, 2019 por: Mia Pemán

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Esos Engaños – 1

Esos Engaños que nos Confunden, más que nos ayudan, y se Esconden sin dar una razón Exacta y Aparente.

Qué algunas veces son presentados por gentes que de cerca no conocemos, confiamos en su ayuda y luego resulta, qué Encima… las Risas les hacen felices.

Pero, no salen indemnes… por pura casualidad de ellos…

Viene al hilo de esta historia inaudita… y qué Es, una realidad palpable y desazonante, cuanto menos.

Palencia, sábado 03 marzo 2018.
Relato Corto – Capítulo n.1/2M18.
©Mía Pemán

El Silencio ese Ruido del Vacío – Capítulo tres

El mismo silencio, es la vida de alrededor, la que fija sus movimientos y designa su tensión, que a la vez, es el voltímetro de la existencia misma.

Las horas se van venciendo, en un vacío…
sólo el deambular es el visor
qué mira los silencios de reojo.

Estrellas que vuelan alrededor
cantan la canción del éxtasis, esa
que es la desproporción total del sentir.

Ruedas que se añaden entre las nubes
son los anillos de esos vuelos diurnos.

Fijan su rumbo al entrelazarse,
divisando los caminos
qué, se ríen sin tener ni pajolera idea
de que las adversidades,
se divierten
al apego de los días,
sabiéndose libres.

Un ruido sale del escondite
a divisar, cuando los silencios
se dan cuenta, qué la vida…
se vive más despacio.

Sentido y orientación, devoción
asimilación de un todo adverso
desmienten los centros que desdicen,
y se admiran al completo del entero
sobrando las lealtades del origen…

Si observas con cautela las latitudes
ves llegar con calma,
esos decimales que se acoplan
con el descanso del eterno silencio.

Sentir lo opuesto es ver más allá
mientras se desatan las alarmas,
la vista corre más deprisa
que la misma orientación atrevida.

Y la vida se juega su papel importante.

Respira más despacio si cabe, sabe
ser diferente sin ser distinta.

Vive las salvaguardias tan deprisa qué
atasca su nombre, con la deriva del sentido.

!¡!Abre las puertas, que llega el vacío del silencio!¡!

Tira de la manta, deja salir los contrastes
están siendo reducidos a la nada
y necesitan respirar aire fresco, nuevo.

Vive el ser tuyo,
no te olvides de ser real
que las esperanzas de la búsqueda
se apelmazan, y siguen su rumbo fijo.

Es el vacío que llega, corriendo
los velos del descuido temprano,
relincha y vibra
al sentir el espacio eterno
ese que obliga y desata los instantes.

Pocas veces rechista y si lo hace
broma, con el respaldo del viento frío
qué desanuda, entre sigilos
los latidos de las fuentes
queriendo visitar esos interiores,
dándose a conocer a medias
desatando los velocímetros,
al derribar con gran acierto
aquéllos centímetros inexactos
descubiertos entre timbres veloces,
que se van desacolchando
ligeros y bravos
al enterarse
qué son producto del silencio.

Nuestro sentir exacto
necesita estar en la Paz y al encuentro,
de ese sosiego
donde pueda ver y sentir
otras reales sensaciones,
dentro de esa comprensión
qué le llene al completo,
sintiendo estar entre las laderas
y bajar corriendo,
sin caerte de nuevo al abismo.

Escuchas hablar y chacharear
sin saber entender, que la vida
se va fundiendo a tus pies y no
dejan que veas el sentido práctico,
ni sepas sentir tus propias ideas
porqué, los golpes dados al decidir
están manejados por hilos inertes,
y las sensibilidades se deshacen
mostrando su lado más amargo.

Es la desfachatez del ocaso y la estupidez
ese empeño en ser los dueños, de la nada
sin pertenecer al interior del mismo ser
dan la casualidad de estar al frente
sabiendo deshacer los sueños,
no permitiendo hacer y desbaratar
unas vidas, que al silencio pertenecen
por entero y por derechos, sin ser
propiedad de personajes ruines
queriendo minar toda proporción,
al tomar decisiones con exactitud real.

Los tiempos corren y al final
se comprenden
los porqués de tantas maldades,
que desatan los ruidos del vacío
desenmascarando el gran silencio.

Ay, el silencio del ruido y del vacío
es el inconsciente que se muerde la cola,
siendo el perfecto amigo invisible
por qué no rechista ni se enfada,
con lo cual… es a la vez
el impermiable inconfundible
para salvarte de las lluvias interminables,
esas que te apachurran sin quererte bien.

El tiempo es el vacío que se desentona,
no sirviendo para mucho en presencia
de las incomprensiones irracionales,
cuando alguien te ve y te observa
mucho más baja que su entorno a seguir,
y la desesperación se encamina
por rumbos absurdos, despacio
muy despacio… se alejó.

Es entonces, cuándo los silencios son
más sabios que la vida misma,
y saben dar contestaciones exactas
e iguales a las de la semana anterior,
dejando con el pasmo puesto
a quien osó, dejar el mutis inanimado
y el encontronazo al descubierto,
al cabo de treinta y uno
más los meses que se encargaron,
de saber curar con ahínco
la osadía perfecta y desenfrenada
del bofetón recibido sin tener la menor idea.

Esa soledad, de un desboque desabotonado
quiso causar un desenfreno, y lo qué consiguió
fue, el olvido al completo, eso sí que ni lo imaginó.

Ya nunca más volvió a ver su cara ni su desvergüenza,
el silencio duró toda una eternidad
era el vació descomunal, a la inversa
cuando no era el único qué quiso herir sus sentimientos,
ni por el más remoto ensamblaje pudo ser una realidad
la causa de un mal qué, envilece los sentidos del opresor.

Marcharon por opuestos caminos y no volvieron
ni a encontrar sus caminos, jamás
cruzaronse después del olvido insensato,
que dos largos extraños hicieron acopio de su mal genio
incontrolando, las exactas banalidades que les acuciaban.

Desprovistos de alma, la insensatez
les devolvió la caradura,
al propinarles un revés del interés inmediato
era lo que deseaban encontrarse,
y lo tuvieron a la mano sin más nada…
pero, su falta de tacto, les llevó a darse de bruces
contra el mundo inusual de los radios ensordecedores,
al estamparse contra el bullicioso ruido del vacío silencioso.

La triste soledad avecina los desencuentros universales esos que se desmoronan más de la cuenta, y son los culpables del incontrolado destino de un sinfín de sentires incontrolados.

Es tan efímera la existencia, qué no hace falta seguir rastros eternos, si nunca se fijaron en tú existir, y tan solo se adhieren para sacar su propia venganza de la diaria vida, esa que va más allá del recuerdo o del querer vivir una vida plena o necesaria.

Si tan solo se acercan para siempre estar pidiendo y nunca, a cambio saber dar un poco de ese preciado cariño, distánciate de ese calor frío y vacío que pulula a tu lado, porqué, al final de los días, serán la ruina completa de ese espacio que lleva dolor y desequilibrios con el consiguiente sentir del despropósito indebido.

Deja que el silencio haga su oferta más esencial para poder seguir los pasos de su sentido común y estarás al borde de las sencillas razones más esenciales de la existencia tranquila y verdadera, al fin y al cabo, el espacio del silencio suele marcar un proceso de cambios o quizás, tan solo, es un término medio entre el tú y el yo, ese qué se desborda en ocasiones, pero, que sí sabe ser esencial y primordial, en su apartado natural y principal.

Es el desdecir de la soledad, que se va acercando por momentos y sigue su caminar entre las sendas del mentir diario, y si te adhieres a su piel insensible, caerás en el abismo del ser y no estar, con el desacuerdo del transcurrir entre sensaciones inhóspitas y desleales, esas las cuales solo van acercarse para detallar sus pertenencias absolutas y seguirán la búsqueda inexacta de lo que realmente no les pertenezca nunca, aunque deseen ser los dueños absolutos de todo tú alrededor y sean dispares en sus comportamientos, siempre irán tras sus anhelos, no los tuyas…

Cuando la soledad no es buscada, los Silencios son una eternidad, porque sabes que no ocupas ningún corazón ni mente.

Te embarga la tristeza total y la soledad se alía con los extremos más opuestos del infinito abismal, ese que te lleva al ámbito más inverosímil y abre las puertas de tu posible final… la vida, del a diario existencial.

Palencia, lunes 08 enero 2018.
Poema y Prosa Poética n.02/2M18
©Mía Pemán

 

Las Acertadas Decisiones – Capítulo cinco… y, continuará…

Las Acertadas Decisiones, que siempre hacen Bien… hasta, un cierto Punto y Consiguen, Apaciguar esas bramuras que se Alzaban, más de la cuenta… queriendo tomar un Partido que no era de su incumbencia, aunque al final hundieron en el abismo a seres más principales, sin importarles la vida de ell@s…

Hay gentes de poco espíritu que no saben ver más allá de sus propias naipes, para no implicarse, por el… qué Dirán y Pensarán.

Son mucho más pobres que los qué se fueron y emprendieron las Distancias, para salvar sus propias vidas, después de varias amenazas de muerte y no ser escuchados por los entes competentes ni por las Leyes, que muchas veces desoyen… a las víctimas y protegen a quiénes son acosadores y amenazantes potenciales, ya que, si no hay sangre de por medio…

Nadie se moja ni pone los frenos, para que no ocurran cosas mucho peores.

Y dejan que el curso de las cosas continúen sin más nada.

Si las personas que se dan cuenta no ponen los medios para evitarlos… Sufrirán sin remedio esas desorbitadas amenazas, ya que sólo la providencia de otras personas lograrán salvar sus vidas, como lo hicieron en otras cuatro ocasiones…

Palencia, a domingo 21 enero 2018.
Prosa Poética 2M18.
© Mía Pemán

Mentiras Cuentan y Verdades Esconden

Se cuentan cantidad de mentiras… cada uno de los días… tralará, tralará… tralará, y nadie quiere ser partícipe declarando una gran verdad… tralará, tralará… tralará.

El aguardiente, de las mañanas, esas que aún no eran, más bien, madrugadas se llamaban… las qué ayudabánles a empezar el camino de las tierras de la primavera invernal.

Nadie habla, nadie menciona, nadie lo canta, ni a las medias ni a las enteras, pero, ha habido tantas y tantas gentes, que si lo han visto y hecho, que por pura vergüenza, se lo han tragado, como un secreto a siete mil voces.

El vino bueno y fuerte, se les servía en grandes y enormes botas de un pellejo marrón ennegrecido, ahí iba bien resguardado, y fresco todo el tiempo.

Si no se abría, no olía, y su olor era fuerte, pero… no áspero ni agrio, una buena fuente de sabor raro, que se ataba con una cuerda de cuero y una anilla, para así el cierre no se escapase de su sitio.

Ya no existía, el dicho tan famoso… “contigo, pan y cebolla”, rudos pensamientos, quien lo siguiera teniendo en la mente, porqué muy estrechos pudieran ser, y pocos grados de inteligencia.

En los patios se ponía al atardecer, unas enormes piedras de sal, que iban mermando, eran para que los animales las lamiesen, y se decía, tomaban su yodo y sales diarias… era un aporte diario e imprescindible, a la vez, qué súper importante. Pero, no se empecinaban. Vacas, bueyes, yeguas, ovejas, corderos, cabras, chivos, cabritos… sin embargo, a los caballos y a los cerdos, no se les daba, al menos, yo no lo vi.

El almuerzo de todos los días, era algo sagrado, la comida y la merienda, en el campo.

Las cenas, en la casa, primordiales, toda la familia junta, a la mesa, sentados en un banco de madera alrededor de la mesa.

Encima de la placa u hornacha, la gran hogaza de pan, calentaba sus ganas, de ir a cogerla, y partir un gran trozo.

Cuando las meriendas llegaban, daba gusto te dieran un enorme bocadillo, con chocolate dentro, de ese que parecía más duro que un dolmen o cuando las sardinas o agujas querían bailar dentro del pan y su miga, pero les era imposible, se ahogaban entre los trozos de cebolleta, y las cuentas de esos ajos verderones, esas y esos… que del huerto llegaban tiernas y verdes, sin pelar tan siquiera, la que en otras ocasiones se ponía en las ensaladas de lechuga, pimientos verdes, rojos, zanahorias, tomates de la huerta, e incluso si coincidía la época, guisantes caían de lo más bien, con sus vainas verdes y tiernas o algunos garbanzos o alubias, tan exquisito estaba todo, que en aquellos momentos de la niñez, no veías lo que un día podrían suponer todos aquellos recuerdos que en los días, muchas veces se acercarían hasta tus días…

Cuentos del a Diario y leyendas verdaderas, que de Antaño irán regresando a los pensamientos del invierno primaveral, sin ser una prima del verano, sino, del mismo invierno atosigado de asperezas e insensibilidades… -Seguirá más adelante-

Palencia, a lunes 07 junio 2015.
Prosa Poética 2M15.
© Mía Pemán