Libros publican, y yo los encuentro

Cuando a medias se esconden,
qué gracia me hace
al final, los encuentro

Y, ni tan solo se lo piensan
que aún ni lo saben,
son esas incógnitas invisibles
las que te divisaron un día

Ya los tiempos se distanciaron,
menos mal…
el agobio era tal, que te espantaron

Sendas opuestas, flojos los sentimientos
algunos hubieran sido reales,
pero los miedos les acosaban,
la compañía del qué dirán…
agobiabales de seguido,
y no supieron decirlo más cercano

En leyendas se han convertido,
más solo una persona es verdadera
pero, los miedos le han seguido toda su vida
al final, solo queda afecto y cariño

Las posiciones de culturas, siempre las mismas
esas que machacan incertidumbres

Desprovistos de honorabilidad exacta,
buscan sensibilidad y hallan
en demasía, lo que les faltaba
sin saber qué hacer, abandonan

Sus vidas abandonan
y tras largos tiempos,
al redil vuelven
sin saber lo real y lo tenue

Siempre las promesas,
en banda no saben sin ellas, que hacer
tan solo dos personas he encontrado,
reales y verdaderas, pero…
se mordieron los labios
sellados los tenían, por la misma persona
habían prometido
no ser capaces de traición

Sin ser reales tales requisitos,
salieron sin ser reconocidos
y más nadie sabe la realidad verdadera

¡Qué importa, y qué más da
nadie nunca se va a enterar!

A la rueda de la patata,
los libros juegan y piensan
dando vueltas, incansables
les van pasando las hojas,
abren sus letras y cierran sus páginas

Jugando al compás de las vueltas
alrededor les caminan y hablan,
sus estructuras divisan
más, no siempre tienen la misma apariencia
por ser bellos sus interiores,
la estampa de fuera se cuelga
del revés y enfundada,
la ves la miras y la lees
te hace gracia, te ilumina la sonrisa
al final, diste con ellos
y se te alegra el entendimiento,
en casita los tienes
con el punto en los últimos renglones,
están siendo pendientes… de firmarse

© Mía Pemán